Desde un gran plano general en Pimentel, hasta un contrapicado de un edificio que también formo parte de mis vivencias junto a alguien que pretendo olvidar, un picado de una flor marchita en una tumba de una tal Juana, logré sacar incontables fotografías, mas de las que necesitaba, pero al comenzar a seleccionarlas parecía reproducirse más de un recuerdo, esto resulto de un modo agradable pero también doloroso.
La selección de fotografías fue verdaderamente difícil, era complicado elegir entre una y otra, todas consideraba eran buenas fotografías, pero más que un buen trabajo, fue especial ver cada una de estas fotos, de revivir experiencias y memorias.
Solo faltaba elegir un plano detalle, tenía variadas fotografías con este plano, aunque había planeado sacar un plano detalle de un tatuaje (sin menospreciar las demás fotografías claro),pero la persona que tenia este tatuaje , no estaría tan feliz de verme ahora, así que me senté sobre el escritorio, miraba a mi alrededor buscando que fotografiar, bueno en realidad mis ojos estaban buscando algo, un obsequio especial, justo un obsequio de aquella persona no querría verme, visualice a lo lejos en la polveada biblioteca lo que rebuscaba, mis ojos se convirtieron en el lente de una cámara, desenfocando todo lo demás y solo enfocándose en ese obsequio, qué era el parche de una de mis bandas favoritas,creo que esto remplazaría , seria un trueque de un recuerdo por otro recuerdo.
Tome la cámara y fotografié el plano que me hacía falta, ya había completado el álbum de 17 fotos y tenía ya la tarea realizada, no! Más que una tarea realizada, tenía un álbum de recuerdos, de recuerdos muertos.
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